(Tomado de la Revista SANTA FE Y BOGOTA diciembre de 1.925)
EL MUNDO EN FLOR
Claras mañanas de abril, cuando el mundo estaba en flor.
Mañanas que amaba tánto, en el viejo caserón
de la provincia. Mañas de campanas y de sol,
y de rosales alegres entrando en el balcón.
La abuela nos recibía en el amplio corredor
con su delantal de lino y su cofia de crespón.
Caía en hilos delgados el agua del surtidor.
Claras mañanas de abril, cuando el mundo estaba en flor.
Bendecid el día nuevo y bendecid al Señor.
Y nosotros, de rodillas, repetíamos la oración.
Era domingo. La iglesia llamaba con dulce voz.
Desnudos los recios brazos, el imberbe labrador
sobre el tronco de una encina apoyaba el azadón.
Bendecid el día nuevo y bendecid al Señor.
Claros cristales antiguos del pequeño comedor.
Loza blanca. Grato aroma de la rubia colación.
Agua que en hondas tinajas de barro se refrescó.
Frutas maduras que muestran su jugoso corazón.
Algazara. Dan las tazas su aromático vapor
como el vaho de la tierra que el arado removió.
Escenas de cacería en cuadros ya sin color.
Claros cristales alegres del pequeño comedor.
Ropa nueva que ha salido del fondo del viejo arcón
libertando de sus pliegues el alma del alcanfor.
Viene la novia. En el cinto trae una rústica hoz.
Sus senos rosados punzan el transparente linón
bordado de ricos hilos como una ribera en flor.
La sanguínea pubertad le está quebrado la voz
y su talle es mas flexible que el arco de un cazador
Ropa nueva que ha salido del fondo del viejo arcón
Evangelio de los campos, claro y geórgico sermón
de la colina que tiene la cara llena de sol.
Arbol que das a la tierra tu magnánimo perdón
sonriendo buenamente como un viejo confesor.
Altos lirios de la fuente que la tierra engalanó
de un ropaje más vistoso que el manto de Salomón.
Gruta de hierbas calladas para amparar el amor.
Evangelio de los campos, claro y geórgico sermón.
Y luego la tarde lenta que se pone en oración
más allá de las ciudades, entre un dorado temblor
La tierra que muere como una mujer que encendió
muchas vidas en el fuego de su robusta pasión.
Van nubes por lo, alto, sin figura ni color,
en dispersos torbellinos, como un pueblo en evasión.
Una torre ya ha encendido su diminuto farol.
Y luego la tarde lenta que se pone en oración
Alcoba de ricos paños que la anciana zahumó
con litúrgicos inciensos y hierbas de buen olor.
Alto lecho decorado como un altar. Invasión
del sueño de manto espeso y de sandalia veloz.
Lucha del ángel guerrero en torno del almohadón
cuando aparece en las sombras, desnuda como una flor,
la mujer hermosa y mala de la primera tentación.
Alcoba de ricos paños que la anciana zahumó
Claras mañanas de abril, cuando el mundo estaba en flor.
Mañanas que amaba tánto, en el viejo caserón
de la provincia.Mañanas de campanas y de sol
y de rosales alegres entrando por el balcón.
La abuela nos recibía en el amplio corredor
con su delantal de lino y su cofia de crespón.
Caía en hilos delgados de agua de surtidos.
Claras mañanas de abril, cuando el mundo estaba en flor."
RAFAEL MAYA
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