Todas las veces- pensamos- que nos encontramos en un majestuoso sueño- con el cual pretendemos olvidar lo angustioso- del momento- y nos entregamos con alma vida y sombrero- a soñar despiertos.
En ese tipo de sueño- nos adentramos en las esferas- de lo ignoto- y de un momento a otro nos sentimos- como si fuésemos seres de otra galaxia- y miramos- con desden- el accionar de los sueños- donde parecemos seres venidos a menos.
Todas las cosas son parecidas - o se asemejan- a su dueño- y así son los sueños nuestros- carecen de profundidad- el pensamiento se devanea, en lo superfluo del momento- y nos sentimos- como montados en un carrusel- donde cada giro es una sorpresa visual- o quisas nos movemos en una montaña mágica- donde la subida con lleva una veloz caída- en la cual sentimos que se nos desprende el pensamiento- y añoramos- que se termine la misma so pretexto de emitir un violento grito- con el cual, mostramos ,que estamos vivos y coleando.
Es incierta la modorra- quisas- por sentirnos bien- frescos- sin hambre- sin entender que no tenemos trabajo- sin pensar- que, nuestra familia desde que se levanta hasta que se acuesta labora en el diario accionar de una economía del rebusque- donde los peces pequeños son comidos por los grandes- les sirven de alimento cotidiano- mientras los pequeños en el agitado océano del rebusque- deambulan-lo incierto del acontecer.Parece- un cuento de nunca acabar- donde la princesa no es despertada con un beso del príncipe azul- -sino donde el horrible ogro de la pobreza y miseria- deambula en su escoba mágica -no solo asustando- sino mirando como los habitantes de la aldeas- sufren en carne propia los avatares de la pobreza- sin tener un adalid- que los reuna- y los encamine- en busca de la gloria -con la cual y mediante la cual- repartirán bien las cosas- entregándole a cada cual lo que le corresponde acorde a su coparticipación en el desarrollo armónico de la economía de la aldea.
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